Por Erick Alvarez
A lo largo de la historia,los grandes imperios han construido grandes monumentos que fueron muestra de su grandeza. Uno de esos monumentos fue el famoso Mausoleo de Halicarnaso, construido a mediados del siglo IV, a.C., en Halicarnaso, en la actual Turquía por el sátrapa persa Mausolo, construcción que fue encargada al arquitecto griego Sátiro de Paros, y construido totalmente en el estilo helénico dominante de la época. El mausoleo medía aproximadamente 45 metros de altura y contaba con un amplio conjunto escultórico con influencias griegas. Esta estructura fue considerado una de las 7 Maravillas del Mundo Antiguo, y aunque soportó la invasión de las tropas de Alejandro Magno, de los romanos, e incluso los árabes, no soportó el terremoto del año 1404 y fue totalmente destruido.
A lo largo de la historia,los grandes imperios han construido grandes monumentos que fueron muestra de su grandeza. Uno de esos monumentos fue el famoso Mausoleo de Halicarnaso, construido a mediados del siglo IV, a.C., en Halicarnaso, en la actual Turquía por el sátrapa persa Mausolo, construcción que fue encargada al arquitecto griego Sátiro de Paros, y construido totalmente en el estilo helénico dominante de la época. El mausoleo medía aproximadamente 45 metros de altura y contaba con un amplio conjunto escultórico con influencias griegas. Esta estructura fue considerado una de las 7 Maravillas del Mundo Antiguo, y aunque soportó la invasión de las tropas de Alejandro Magno, de los romanos, e incluso los árabes, no soportó el terremoto del año 1404 y fue totalmente destruido.
Durante siglos muchos edificios oficiales tomaron al Mausoleo de Halicarnaso como modelo de grandeza. Este modelo llegó hasta bien entrado el Siglo XX como un símbolo de poder político y económico de una nación en crecimiento: los Estados Unidos de América, y a principios del siglo XX esta maravilla se convirtió en el elemento más representativo de un nuevo rascacielos de oficinas en Nueva York: el Bankers Trust Building.

