Por Erick Alvarez
Arquitectónicamente 1929 constituye un año clave para Nueva York por tres razones principales:
Primero, la especulación financiera toca su punto más alto durante la mayor parte de ese año, lo que impulsa la especulación inmobiliaria y los deseos de las grandes empresas financieras por poseer el edificio más alto del mundo llevan la carrera al cielo en su punto climax. La burbuja inmobiliaria pone en marcha la construcción de los edificios del Bank of Manhattan y el Chrysler, quienes compiten uno al otro por ser el más alto mientras el ex gobernador de Nueva York, Alfred E. Smith, y sus socios, John J. Raskob (General Motors) y Pierre Du Pont (Du Pont), y la firma de arquitectos de Shreve, Lamb & Harmon, perfeccionan y corrigen los diseños para el Empire State Building. Otros proyectos contemplan edificios mayores de 100 plantas como el edificio norte de la Metropolitan Life, e incluso se proyecta un rascacielos de más de 150 plantas para Midtown Manhattan.



